Desde que #CharlieKirk fue asesinado en #Utah, el expresidente #DonaldTrump y sus aliados han aprovechado el suceso para impulsar una ofensiva política contra sus rivales. La estrategia incluye revocar visados a quienes “celebraran” la muerte de #Kirk, investigar discursos de odio y hasta designar ciertos grupos como terroristas nacionales, según fuentes cercanas al gobierno.

Aunque las autoridades aseguran que el sospechoso actuó solo, Trump sostiene que hay una conspiración violenta de la izquierda contra los valores conservadores. “Queremos que todo sea justo; la izquierda radical ha hecho un daño tremendo al país, pero lo estamos arreglando”, declaró Trump, minimizando la violencia de su sector.
Entre los objetivos de esta ofensiva figuran organizaciones como la Open Society Foundations de George Soros y la Fundación Ford, señaladas por Trump y su equipo de asesores conservadores como financiadoras de la violencia política. El vicepresidente JD Vance incluso pidió a los estadounidenses denunciar ante sus jefes a quienes celebraran la muerte de Kirk.

Expertos alertan que estas acciones podrían tener un impacto real: designar a grupos como terroristas les quita automáticamente la exención fiscal, lo que afectaría sus finanzas y limitaría donaciones. Sin embargo, abogados advierten que legalmente es complicado aplicar estas medidas contra grupos nacionales, ya que no existe un mecanismo federal para declararlos terroristas dentro de Estados Unidos.
La agresividad de Trump contra sus opositores no se queda en el país: el secretario de Estado Marco Rubio confirmó que se han denegado visados a personas que celebraban la muerte de Kirk. Además, se investiga a quienes han quemado Teslas en protesta contra Elon Musk o agredido a agentes de inmigración, buscando vincular estos actos con grupos organizados.
Mientras tanto, donantes y fundaciones liberales sienten miedo a represalias y han reforzado medidas de seguridad, evitando divulgar proyectos que podrían ser considerados contrarios a Trump. Tanto la Fundación Ford como Open Society Foundations han condenado la violencia política y han aclarado que su trabajo es pacífico y legítimo.
Trump y su equipo han dejado claro que la represión contra la izquierda es prioritaria, y que la muerte de Kirk es la justificación perfecta para mover ficha y consolidar el poder de su sector político.
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