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Cuando ves a un #Chihuahua, estás viendo historia pura: Estudio revela que nuestros lomitos ya eran diversos desde la Edad de Piedra. 🐺➡️🐶

Si alguna vez has visto a tu lomito chiquito, flojo y consentido y pensaste “este ni corre”, pues agárrate: sus tatara-tatara-tatara-ancestros eran depredadores de miedo, amiks. 😅

Un equipo internacional de especialistas reveló que la transformación del lobo al perro domesticado arrancó a mitad de la Edad de Piedra, muchísimo antes de lo que se creía. De hecho, según la investigadora Allowen Evin, de la Universidad de Montpellier, “cuando ves un chihuahua, estás viendo un lobo que convivió tanto tiempo con humanos que terminó cambiando”.

El estudio, publicado en la revista Science, muestra que hace más de 10 mil años ya se veía un cambio importante en la forma en que lucían los perros.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo pasó más de una década revisando y escaneando más de 600 cráneos de perros antiguos y modernos, así como de lobos, abarcando 50 mil años de evolución. Con eso crearon modelos 3D que permitieron comparar detalles súper finos entre todos los ejemplares.

Y ¿qué encontraron? Que hace unos 11 mil años, justo después de la última glaciación, los perros ya habían empezado a mostrar formas de cráneo diferentes, pasando de estilos tipo lobo a otros más robustos, de hocico corto y cabeza ancha.

Según Carly Ameen, de la Universidad de Exeter, casi la mitad de la variedad física que hoy vemos en las razas modernas ya existía desde la Edad de Piedra. Lo sorprendente es que se pensaba que la diversidad se había disparado apenas en el siglo XIX con los clubes de cría en Reino Unido, pero nel… esto viene de mucho, muchísimo antes.

Domesticación: un relajo ancestral.

Los perros fueron los primeros animales domesticados, y hay pistas de que los humanos ya convivían con ellos hace al menos 30 mil años. Todo indica que la relación arrancó casi por accidente: lobos que se acercaban a campamentos humanos buscando comida, y humanos que empezaron a verles utilidad para limpiar restos o alertar sobre depredadores.

El estudio también sugiere que el cambio en la apariencia de los perros no se debe a una sola razón. Tal vez a nuestros antepasados les gustaban las cabezas cuadraditas o las narices chatas, pero Ameen explica que una mezcla de factores —interacción humana, ambientes distintos y variaciones en la dieta— probablemente detonó la enorme diversidad actual.

Perros y humanos: viajando juntos desde hace milenios.

Otro artículo en la misma edición de Science, liderado por investigadores de China, analizó ADN de perros de entre 9,700 y 870 años encontrados en Siberia y regiones cercanas. Ellos descubrieron que los movimientos de perros domesticados coincidían con las migraciones humanas: cazadores-recolectores, agricultores, pastores… todos se llevaron a sus lomitos de aventura.

Así que sí: nuestros perros han sido compañeros inseparables desde hace miles de años, viajando, adaptándose y evolucionando a nuestro lado.

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Autor Redacción Amaneciendo

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