En China traen una bronca económica que no pinta nada sencilla y, para acabarla, el gobierno quiere que la banda joven gaste más. Sí, así como suena: que consuman más “por el bien común”. El problema es que la chaviza no está nada convencida.

El consumo interno anda flojísimo, según las autoridades, y eso está frenando el crecimiento. Pero los recién graduados, que ya viven con el miedo al desempleo —que lleva rato cerca del 20%— se lo piensan dos veces antes de sacar la cartera. A esto súmale la crisis inmobiliaria, que hace que comprar casa en las grandes ciudades parezca un sueño lejano, y pues… la raza mejor se aguanta.
Todo este ambiente incierto empujó a muchos jóvenes al camino de la frugalidad, y sus redes están llenas de tips para sobrevivir gastando lo mínimo.
Influencers del ahorro: jabón para todo y comidas de a dólar.
Una creadora de contenido de 24 años, conocida como Zhang Pequeño Grano de Arroz, contó que su chamba es promover un estilo de vida minimalista. Entre sus videos presume que usa una sola pastilla de jabón para TODO, en vez de mil productos de limpieza facial, y que anda cazando ropa y bolsos duraderos a buen precio.

Dice que lo hace para que más gente “entienda las trampas del consumo” y así puedan ahorrar y vivir con menos estrés. Sus más de 97 mil seguidores en Xiaohongshu le dan la razón.
Otro caso es el de un chavo de 29 años, Pequeña Hierba que Flota en Pekín, que sube videos cocinando platillos súper sencillos. Él asegura que come dos veces por poco más de un dólar y que este estilo de vida le ha permitido ahorrar más de 180 mil dólares en seis años.
Trabaja en ventas online y, aunque muchos le preguntan si piensa vivir así cuando tenga familia, siempre responde lo mismo: “no lo sé”.
Chamba escasa, sueldos bajos y cero optimismo.
China solía verse como una potencia imparable: pandemia, guerra comercial, lo que fuera… siempre salía adelante. Pero los analistas ya avisaron que si no impulsa el consumo interno, vienen broncas serias.
Mientras que en Estados Unidos el problema es que la gente se endeuda de más, los chinos hacen lo contrario: ahorran demasiado, sobre todo cuando creen que se avecinan tiempos duros.
El gobierno lleva años prometiendo que fortalecerá el consumo doméstico, pero por ahora apenas representa el 39% del PIB, muy por abajo del 60% típico en países desarrollados.
Además, la generación actual trae un pesimismo más fuerte que el de los 90 o los 2000. Una joven de Pekín contó que su sueldo bajó tras cambiar de trabajo y que ni siquiera sabe si podrá quedarse mucho tiempo en el nuevo. Dice que buscas chamba y no hay, o te ofrecen sueldos más bajos porque las empresas aprovechan que hay miles formados.

Otro veinteañero contó que sí hay empleo… pero de baja cualificación. Los trabajos bien pagados, en su área de especialidad, casi no existen. Varios de sus amigos siguen viviendo con sus papás y buscando una oportunidad. Su pronóstico económico: “No soy muy optimista”.
El choque del nuevo modelo económico.
China está tratando de brincarse del rol de “fábrica del mundo” a una economía de alta tecnología. Pero estas industrias no necesitan tanta mano de obra, y eso deja a muchos graduados sin opciones.
El economista George Magnus, de la Universidad de Oxford, dice que hay datos que muestran que incluso jóvenes con maestría terminan trabajando como repartidores. Un desajuste serio entre lo que estudian y lo que realmente pide el mercado.
Y con China empujando fuerte en temas como robótica e IA, la cosa se complica: la tecnología no es un sector que genere muchos empleos, al menos no por ahora.

Helena Lofgren, del Instituto Sueco de Asuntos Internacionales, señala que China depende demasiado de invertir en sectores estratégicos y de vender al extranjero. Y en tiempos de tensión geopolítica, eso puede tambalear. Mientras tanto, la gente ahorra más de lo que gasta, lo que deja al país sin un consumidor interno fuerte.
La sombra de la deflación y un futuro incierto.
La deflación es uno de los grandes temores: cuando la banda cree que los precios bajarán, mejor se esperan. ¿Para qué comprar un sillón hoy si mañana puede estar más barato?
El problema es que, si todos hacen eso, las empresas bajan precios, pierden ingresos y empieza el círculo vicioso.
El gobierno ha tratado de incentivar compras de autos, electrodomésticos y más, pero nada ha movido realmente la aguja. Algunos proponen mejorar la seguridad social y subir el salario mínimo para darle confianza a la juventud.
Y, según Zhang —la influencer minimalista—, todo este rollo tampoco es nuevo: dice que la frugalidad es parte de la cultura china.
“Para los chinos, ser ahorrativos es algo innato”, asegura.
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