Aunque desde hace ya varios años se viene alertando que arrancar el musgo provoca erosión y afecta los suelos, en pleno Valle de Tulancingo la venta de musgo y heno sigue con todo por la temporada navideña.

Este material vegetal viene sobre todo de las zonas boscosas de la región Otomí-Tepehua y de Acaxochitlán, donde abunda por la humedad y la sombra. El paquetito tradicional, de más o menos 25 x 20 centímetros, se sigue ofreciendo en 20 pesitos, igual que cada año.
El musgo se usa para armar el nacimiento del Niño Jesús, una de las tradiciones más fuertes de diciembre en los hogares mexicanos. Peeero, especialistas recalcan que este plantita cumple una función ecológica bien importante: retiene agua, ayuda a formar suelo y mantiene microorganismos clave para el ecosistema. Sacarlo de su entorno, dicen, termina dañando las zonas donde se extrae.
Aun así, para varias familias de estas comunidades, la venta del musgo sigue siendo una de sus principales fuentes de ingreso, especialmente en estas fechas donde la demanda se dispara.

En cuanto al heno —también conocido como barba de viejo o cabello de ángel—, aunque forma parte del adorno navideño, en realidad es una planta parásita considerada plaga. El puñito que cabe entre dos manos también anda en 20 pesos, pero si lo compras ya embolsado en las tiendas de autoservicio, te lo dejan ir hasta al doble.
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