El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) está entrando en una nueva fase: una ruta ferroviaria de más de 300 kilómetros, entre Salina Cruz y Coatzacoalcos, que vuelve a tomar relevancia con obras, visitas oficiales y expectativas altas. Sin embargo, aunque hay avances visibles, el proyecto aún está lejos de considerarse maduro.

Una obra centenaria que intenta renacer
La ruta ferroviaria fue inaugurada en 1907 por Porfirio Díaz, pero quedó rezagada tras la apertura del Canal de Panamá en 1914. A pesar de seguir operando por años, terminó siendo una vía obsoleta. No fue sino hasta 2020 cuando arrancó una renovación profunda de toda su infraestructura para darle nueva vida.

El nuevo CIIT: grandes planes sobre la mesa
Desde 2019, el proyecto se rediseñó con una visión más ambiciosa: 1,200 km de vías para carga y pasajeros, 610 puentes, 41 estaciones, y entre 10 y 12 parques industriales (Podebis) distribuidos en Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Tabasco.
La idea es construir una plataforma industrial que genere desarrollo económico y social en toda la región. La teoría es grande… pero llevarla a la práctica está costando trabajo.
Mucho gasto, poco empleo
De acuerdo con el CIEP, el gobierno ya ha gastado más de 73 mil millones de pesos, pero el crecimiento del empleo formal relacionado con el proyecto ha sido mínimo e inestable.
Expertos señalan que el impacto avanza despacio, pese al discurso oficial, que plantea que el CIIT podría aportar hasta 5% del PIB nacional para 2030.
El tren turístico: bonito, pero muy básico
El FIT opera trenes de los años 60, sin wifi y con una velocidad de apenas 60 km/h. Ha movido a 131 mil pasajeros entre turistas y habitantes locales, y se planea un servicio extra conocido como “El Tehuanito”.
Aun así, la verdadera rentabilidad del proyecto no está en los pasajeros, sino en la carga pesada.
La carga crece… pero no como se soñó
Hoy, el movimiento ferroviario se concentra en materiales a granel: cemento, maíz, arena, coque, entre otros. Empresas como Cemex, Gruma, Pemex y Bachoco ya usan rutas locales.
Pero el gran objetivo —el transporte interoceánico de contenedores— todavía está muy lejos de despegar.
Puertos: el eslabón más débil
Tanto Salina Cruz como Coatzacoalcos siguen adaptándose para recibir barcos más grandes, pero aún no tienen la infraestructura suficiente para mover volúmenes importantes de contenedores.
Esto dificulta competir o siquiera complementar al Canal de Panamá. La meta es llegar a mover 1.5 millones de TEU, pero solo una vez que la infraestructura esté lista.
Los Podebis: la apuesta industrial que avanza con calma
Entre 10 y 14 polos industriales están en desarrollo; Texistepec es el más adelantado, pero todavía no está completamente equipado.
Las inversiones privadas deberán acondicionar los parques y atraer a las primeras empresas.
Las primeras firmas podrían anunciarse hacia 2026, enfocadas en paneles solares y componentes automotrices. La rentabilidad real llegará cuando exista manufactura y valor agregado, no antes.
Extensiones hacia Chiapas y Tabasco… pero sin consolidar lo básico
El CIIT ahora quiere conectar también hacia Chiapas y Tabasco, incluyendo una unión con el Tren Maya.
Sin embargo, especialistas cuestionan expandirse mientras la línea Z y los puertos aún no están listos. Aunque hay interés de empresas logísticas y agroindustriales, la integración completa del proyecto no se visualiza antes de 2030.
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