El Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe arrancó en Panamá con la presencia de siete jefes de Estado y fuertes mensajes políticos en medio de tensiones regionales. El encuentro, organizado por la CAF, busca trazar rutas para que la región se inserte con más peso en el escenario global.

Entre los asistentes estuvieron los presidentes de Panamá, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador y Guatemala, además del primer ministro de Jamaica y el mandatario electo de Chile. La foto inaugural tuvo una ausencia notoria: Gustavo Petro, quien llegó más tarde.
El anfitrión, José Raúl Mulino, dejó claro que no se trata de una cumbre oficial, sino de un espacio para dialogar sobre desarrollo. Defendió la libre economía, pero subrayó la urgencia de reducir brechas y trabajar más en coincidencias que en diferencias.
Lula Da Silva fue directo al tema comercial:
“Respondemos a prácticas proteccionistas con diálogo, firmeza y apoyo a nuestras empresas”, dijo al criticar los aranceles impuestos por Estados Unidos.
También rechazó dividir al mundo en “zonas de influencia”, calificándolo como un retroceso neocolonial, y afirmó que la fuerza no resolverá los problemas de la región.

Desde Bolivia, Rodrigo Paz ofreció a Chile ser un puente logístico hacia Brasil mediante corredores terrestres e hidrovías, mientras que Petro adelantó que hablará con Donald Trump sobre libertad y un posible “pacto de las Américas”.
Por su parte, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, lanzó una crítica interna: aseguró que América Latina no está condenada, pero sí estancada por la mediocridad y la improvisación, y mencionó la migración venezolana como una falla regional.
El foro reúne a más de 2,500 líderes políticos, económicos y académicos, incluidos expresidentes latinoamericanos, y tendrá la participación del director del OIEA, Rafael Grossi.
Mucho discurso distinto, pero todos coinciden en algo: la región necesita dejar la grilla y empezar a cooperar en serio 🤝🔥
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