El crimen organizado en México elevó su arsenal tecnológico a niveles alarmantes. La Secretaría de la Defensa Nacional reveló que desde 2019 se han asegurado 134 drones utilizados por organizaciones delictivas, con un repunte brutal en 2025 cuando se incautaron 85 aparatos, siete veces más que el año anterior.

Michoacán y Sinaloa encabezan la lista negra con 26 drones decomisados cada uno. En Apatzingán se documentaron 21 aparatos y en Badiraguato 11, confirmando que estas zonas son campos de guerra tecnológica entre cárteles rivales.
Tamaulipas registró seis aseguramientos, principalmente en Miguel Alemán y Nuevo Laredo, mientras Veracruz sumó otros seis. Los expertos advierten que estos vehículos aéreos no tripulados no son juguetes, sino artefactos adaptados con granadas y explosivos que funcionan al estilo kamikaze.
La revelación llega días después del cierre del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, que Estados Unidos atribuyó a la incursión de drones de un cártel mexicano, generando tensión binacional.
El doctor Rubén Ortega Montes, experto en seguridad, advierte que la delincuencia organizada utiliza el aire como una nueva forma de infundir poderío y marcar territorio. La tecnología bélica del narco avanza mientras las fuerzas de seguridad intentan alcanzarla.
Los operativos de la Sedena muestran resultados, pero la magnitud del problema evidencia que los cárteles mexicanos operan con capacidades militares que desafían al propio Estado.
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