Una masa colosal de sargazo se desplaza desde el Atlántico rumbo a las costas de Quintana Roo, encendiendo las alarmas entre hoteleros y restauranteros que urgen la colocación inmediata de barreras contra la macroalga.

Los primeros días de enero ya dejaron más de 78 mil toneladas de sargazo en las playas del estado, una cifra que contrasta dramáticamente con las apenas 599 toneladas que llegaron en el mismo periodo del año anterior. La diferencia es abismal y augura una temporada devastadora.
La Secretaría de Marina cerró 2025 con un récord de recolección de 92 mil 783 toneladas, pero las proyecciones para este año superan cualquier registro previo. El sector turístico observa con preocupación cómo las playas de Cancún, Tulum y la Riviera Maya podrían quedar cubiertas de alga maloliente justo en plena temporada alta.
Los empresarios del ramo exigen acciones coordinadas entre gobierno federal y estatal para contener lo que podría convertirse en una crisis ambiental y económica sin precedentes para el Caribe mexicano.
El sargazo no solo ahuyenta turistas sino que afecta ecosistemas marinos, contamina playas y genera costos millonarios de limpieza. La batalla contra esta plaga natural se libra cada año con mayor intensidad y menos resultados definitivos.
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