Trabajadores y exempleados de la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública destaparon un escándalo de extorsiones y hostigamiento laboral bajo la gestión de Marx Arriaga Navarro. Las denuncias formales presentadas ante el Órgano Interno de Control revelan un sistema de cobros ilegales a personal de honorarios con conocimiento y anuencia del exfuncionario.

La subdirectora Samantha Natalia Ríos Villanueva documentó que Sady Arturo Loaiza Escalona, colaborador directo de Arriaga, solicitaba depósitos de dinero a trabajadores con la promesa de obtener plazas en la dependencia. Los mensajes de WhatsApp exhibidos muestran transferencias de hasta 38 mil pesos que se exigían a empleados por honorarios bajo la justificación de que eran para pagar servicios y proyectos de la dirección.
El secretario de Educación, Mario Delgado, designó a Nadia López García, poeta y pedagoga mixteca, como nueva titular de Materiales Educativos. Sin embargo, Arriaga se resiste a abandonar las oficinas, en un acto de atrincheramiento que evidencia la descomposición interna de las instituciones bajo Morena.
La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó diciendo que los libros de texto no son patrimonio de una persona, pero su tibia respuesta contrasta con la gravedad de las acusaciones. Durante años, Arriaga operó como un pequeño tirano dentro de la SEP, despidiendo a quienes lo contradecían y enviando a las bodegas a quienes no se alineaban con su ideología.
Los testimonios describen a un funcionario altanero, déspota y grosero que tachaba de neoliberal a todo aquel que cuestionara sus decisiones. Más de treinta despidos injustificados se acumularon durante su gestión, creando un ambiente de miedo y sometimiento.
El caso de Marx Arriaga es un espejo de la cultura de impunidad que permea al gobierno emanado de Morena, donde los funcionarios actúan como dueños de las instituciones mientras sus superiores miran hacia otro lado hasta que el escándalo estalla en los medios.
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