LO ESENCIAL
El fallo Diarra ha reactivado una de las demandas colectivas más significativas contra la FIFA en décadas. Alrededor de mil futbolistas que militaron en el Campeonato Francés se han sumado a la iniciativa Justice for Players, que busca reparación económica por las reglas de traspasos vigentes entre 2002 y 2024.
El punto de inflexión ocurrió en octubre de 2024, cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que el reglamento de transferencias de 2002 vulneraba el derecho comunitario. Aquel sistema obligaba a los jugadores a obtener el consentimiento del club para salir; de lo contrario, debían asumir los salarios pendientes hasta la conclusión de su contrato.
La fundación responsable de la demanda opera bajo la asesoría de Dupont-Hissel, el mismo despacho que llevó el histórico caso Bosman. La presentación formal está prevista para los próximos dos o tres meses en los Países Bajos, con compensación retroactiva desde 2002.
Una particularidad del proceso neerlandés es la adhesión automática: los jugadores de ese país quedarán incluidos sin necesidad de inscripción previa. Para financiar la litigación, la firma Deminor ha comprometido veinte millones de euros, recuperables únicamente en caso de éxito judicial.
CONTEXTO
Las proyecciones económicas son considerables. Compass Lexecon estima que las pérdidas salariales alcanzaron el ocho por ciento de la masa laboral entre 2002 y 2025. Si la cifra se aplica a cien mil jugadores afectados, la compensación global podría oscilar entre seis mil millones de euros en Europa y ocho mil millones a escala mundial.
La respuesta sindical presenta matices. FIFPro ha declinado participar formalmente en la demanda, aunque respalda públicamente sus objetivos. Por el contrario, la UNFP francesa actúa como codemandante y ha impulsado activamente las inscripciones, elevando el número total de participantes a entre dos y tres mil.
EN PERSPECTIVA
El apoyo se extiende a dieciséis sindicatos nacionales, entre ellos la AIC italiana. Esta coalición transnacional refuerza la presión sobre el ente rector del fútbol mundial, que ya enfrenta tensiones paralelas sobre calendarios y condiciones laborales.
En 2025, una propuesta de diálogo formulada por Gianni Infantino en Zúrich —que incluía el abandono del litigio a cambio de conversaciones— fue rechazada por Sergio Marchi. Desde entonces, el escenario gremial se ha fragmentado: David Aganzo lanzó un sindicato rival, y en febrero de 2026 Glenn Micaleff reclamó diálogo institucional y bienestar para los deportistas.
Más allá de la compensación económica, los impulsores de la demanda buscan est
Etiquetas: FIFA, fútbol, demanda colectiva, Tribunal de Justicia UE, reglamento de traspasos, derechos laborales, sindicatos deportivos, litigio internacional
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