LO ESENCIAL
El 19 de septiembre de 2017, la Ciudad de México se fracturó en segundos. Lo que el sismo expuso no fueron solo varillas y cables: fue la ilusión de estabilidad de una urbe que se creía predecible. Esa fisura entre lo sólido y lo vulnerable es el punto de partida de la exposición de Gustavo Villegas, curada por Michel Blancsubé.
La muestra se organiza en dos bloques —El deber de memoria y Memorias zurcidas— que atraviesan tres series distintas. El artista no busca cerrar el relato del sismo, sino desdoblarlo: fragmentarlo, insistir en él, dejarlo incompleto como la propia memoria.
Todo comienza en la palabra. Las obras surgen de entrevistas a sobrevivientes, de lo que se pudo nombrar y de lo que apenas alcanzó a decirse. La pintura funciona entonces como interpretación de testimonios orales, como traducción visual de experiencias que resisten una sola imagen.

CONTEXTO
En Ruinas sísmicas como fragmentos, el espectador recorre instantáneas de una ciudad irreconocible: escaleras al descubierto, escombros anónimos, frases contenidas, vacío. La cercanía con el acontecimiento resulta excesiva, casi innombrable.
La segunda serie, Ruinas sísmicas como noticia, interviene portadas de periódicos. Villegas sustituye las noticias por fragmentos de entrevistas y las fotografías oficiales por imágenes de redes sociales y rescatistas. Lo periodístico deviene narración personal: tragedia, solidaridad, desolación y ayuda mutua.
Es en Zurciendo ruinas sísmicas donde la exposición alcanza su mayor intimidad. Los lienzos incorporan retazos de tela pertenecientes a sobrevivientes del sismo: fragmentos de cuerpos que habitaron el riesgo, historias pasadas que se integran a la obra como materia viva.

EN PERSPECTIVA
Esta última serie traslada la representación hacia lo sensible. No se trata solo de técnica, sino de origen: los materiales cargan memoria tangible, experiencias compartidas que resisten diluirse en el flujo informativo cotidiano.
Villegas construye así un archivo que no pretende totalidad. Su obra insiste en que hay acontecimientos que no se agotan, que no se miran una sola vez, que permanecen desplazados de su sitio como la memoria misma: cubiertos de polvo, incompletos, habitados.
Etiquetas: arte contemporáneo, sismo 2017, memoria, Ciudad de México, Gustavo Villegas, arqueología emocional, Ciencia curiosa · Hallazgos y arqueología, Hidalgo
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