LO ESENCIAL
Natalia Verónica Soto Coloballes, investigadora posdoctoral del Instituto de Geografía de la UNAM, señaló que la Ciudad de México requiere una reorganización integral en el manejo del agua pluvial y de desechos. El sistema actual, heredado del siglo XIX, combina ambas vertientes en una misma red de evacuación.
La especialista en historia ambiental de la Cuenca de México explicó que el entubamiento de ríos y el drenaje combinado diseñado a finales del siglo XIX para sanear la urbe ha provocado inundaciones recurrentes, hundimientos y problemas de disponibilidad hídrica. Cada temporada de lluvias, el agua regresa a sus antiguos cauces y se acumula en pasos a desnivel y zonas bajas.
Soto Coloballes observó que 125 años después de construido ese sistema, persiste la concepción del agua como mero medio de transporte de excretas. El criterio colonial de una "tierra seca" sigue influyendo en la gestión urbana del líquido.

Con su proyecto "Geografías de la memoria hídrica en la Ciudad de México", la investigadora busca reconstruir el pasado hidrográfico mediante cartografía histórica, fotografía aérea y testimonios orales. El objetivo es identificar y georreferenciar antiguos ríos, canales, lagos y manantiales.
CONTEXTO
La especialista propone que la capital imagine una urbe que reconozca la presencia independiente del agua pluvial y la residual. Esta separación permitiría reorganizar su manejo de manera más eficiente y sostenible.
Como referente, mencionó experiencias de daylighting en Seúl, Yonkers y Zúrich, donde se han reabierto tramos de ríos entubados y recuperado áreas verdes. Estas intervenciones ofrecen un modelo para revertir la infraestructura heredada.

EN PERSPECTIVA
El Viaducto Río de la Piedad ejemplifica el conflicto: su nombre recuerda el curso de agua que aún intenta reclamar su espacio durante las lluvias, evidenciando la ineficiencia del sistema combinado y el olvido del pasado lacustre de la metrópoli.
Soto Coloballes destacó que caminar junto al agua y reconocer los antiguos trazos del territorio introduce otra forma de relación con el entorno. Las avenidas fueron ríos, y el agua sigue circulando bajo el suelo urbano.
La investigadora señaló que esta memoria hídrica también habita los relatos familiares. Conocer estas historias permite reconectar con un bien natural que la infraestructura actual ha intentado invisibilizar.
Etiquetas: agua, drenaje, inundaciones, medio ambiente, urbanismo, UNAM, historia ambiental, CDMX geo
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