LO ESENCIAL
2026-07-19T12:30:06Z Azucena Martín Editora Azucena Martín Editora Linkedin 233 publicaciones de Azucena Martín Los eclipses solares han pasado por muchas fases a lo largo de la historia . Primero se convirtieron en objetos de culto o sembradores de pánico, según la civilización de la que estemos hablando. Después, una vez que se entendió mejor su origen, pasaron a ser una herramienta muy puntual, pero extremadamente útil para los astrónomos, pues era la única forma de que estos pudieran estudiar la corona solar. En la actualidad, nadie (o casi nadie) teme los eclipses y los científicos cuentan con herramientas que pueden sustituirlos a la hora de estudiar la corona.
Sin embargo, no han dejado de ser especiales. Ahora hemos entrado en una nueva fase. Una etapa en la que la sociedad disfruta de ellos en vez de temerlos y los científicos presencian desde fuera cómo surge en otras personas el amor al cielo que un día les llevó a ellos mismos a elegir su profesión. He hablado sobre esto y mucho más con David Galadí , astrónomo, profesor de la Universidad de Córdoba y miembro de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses . El fin de una era Durante mucho tiempo, los eclipses solares han servido para estudiar cualidades del Sol o la Luna que no son medibles o visibles normalmente.
Incluso se usó un eclipse solar para demostrar la Teoría de la Relatividad de Einstein . Sin embargo, posiblemente los que más destacan sean los estudios sobre la corona solar . Es decir, la capa más externa de la atmósfera solar. Está compuesta mayormente por plasma, un gas ionizado, cuyos átomos han ganado o perdido electrones, adquiriendo una carga eléctrica. Ese gas en movimiento es el que compone los vientos solares. También es en la corona donde se forman las eyecciones de masa coronal, que sirven como origen de las tormentas geomagnéticas. Por todo esto, estudiar la corona solar es esencial para los científicos. Sin embargo, hay un problema.

El centro del Sol es tan brillante y esta tiene un brillo tan tenue que normalmente no puede verse con los instrumentos de observación convencionales . Solo hay una excepción: un eclipse solar total. Eclipsar el Sol con el vuelo sincronizado de dos satélites: todo listo para la insólita misión Proba-3 de la ESA Cuando la Luna tapa por completo el Sol, su brillo ya no puede ocultarnos la corona solar y esta aparece de repente en el cielo. Durante décadas, los científicos dispusieron de unos pocos minutos con cada eclipse para poder estudiarla.
CONTEXTO
Hoy en día, por suerte, ya no es necesario, pues existen los coronógrafos , unos instrumentos que tienen la capacidad de “eclipsar” artificialmente tanto el Sol como otras estrellas, dejando a la vista lo que normalmente no podemos ver. No obstante, aún hay algunas pocas cualidades que solo pueden estudiarse en los eclipses. “Los coronógrafos tapan no solo el disco solar, sino que también deben cubrir, por necesidades de diseño ineludibles, la cromosfera y la parte más baja de la corona solar”, explica Galadí. “Sin embargo, estas regiones sí se pueden observar bien durante un eclipse solar total”.

Por otra parte, “el coronógrafo elimina la luz de la fotosfera solar, pero no reduce el brillo del cielo en general, de modo que las partes más externas y tenues de la corona también se pierden utilizando estos instrumentos”. Por lo tanto, hoy en día conocemos mucho mejor el Sol y la Luna. La teoría de la relatividad general se sigue poniendo a prueba constantemente con nuevos descubrimientos del ámbito de la astronomía. Y sí, se puede estudiar la corona solar sin necesidad de ver un eclipse solar. No obstante, estos instrumentos nos impiden verla con la misma nitidez que la vemos cuando la Luna eclipsa al Sol por completo.
EN PERSPECTIVA
“Aquí tenemos los dos únicos residuos de heliofísica para los que siguen siendo útiles los eclipses: el estudio del enlace entre la fotosfera solar y la corona media a través de la cromosfera y la baja corona, y para analizar las regiones coronales más externas ”. Ahora bien, en un futuro los eclipses solares no serán necesarios ni siquiera para eso; pues ya hay en marcha dos misiones dirigidas a solucionar el problema.

“La observación de la corona externa desde el espacio, con coronógrafos en satélites artificiales, como el Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO) de la Agencia Espacial Europea en con elaboración con la NASA, evita todas las desventajas debidas a la atmósfera terrestre y su brillo”, cuenta el astrónomo de la Universidad de Córdoba. “Además, contamos con grandes innovaciones tecnológicas como las de la misión Proba-3 (también de la ESA), que están permitiendo ya estudiar la cromosfera y la baja corona desde el espacio, justamente creando eclipses artificiales”. ¿Significa todo esto que los científicos van a dejar de tener algo que estudiar durante un eclipse solar?
Quizás para los astrónomos sí que llegue el momento en el que puedan centrarse solo en mirar al cielo y disfrutar. Para otros científicos , como los especializados en comportamiento animal , aunque ya se había publicado algún estudio con anterioridad, la verdadera fiesta empieza ahora.
Etiquetas: Astronomía, Eclipses, David Galadí, Corona Solar, Ciencia, Nacional · Ciencia y Espacio
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