LO ESENCIAL
Un inesperado descubrimiento en la Cueva de Mono en la República Dominicana preservado durante más de 20,000 años, está cambiando nuestra comprensión de las abejas solitarias y cómo construían sus nidos. Durante miles de años, restos de animales extintos permanecieron ocultos en la oscuridad de la cueva. Al examinarlos detenidamente, se descubrió que hace 20,000 años, cuando los grandes mamíferos del Caribe desaparecían, las abejas encontraron en sus huesos el lugar perfecto para criar a sus descendientes.
Un grupo de investigadores, al explorar la Cueva de Mono, esperaba encontrar restos de mamíferos del Pleistoceno. En lugar de eso, descubrieron evidencia del ingenio de unas diminutas abejas solitarias. En la cueva, lechuzas habían llevado presas, principalmente mamíferos como jutías y roedores endémicos, y tras alimentarse, dejaban los huesos dispersos. Con el tiempo, muchos dientes se desprendieron de las mandíbulas, creando cavidades que se convirtieron en el tamaño perfecto para que las abejas construyeran sus nidos.
CONTEXTO
Los investigadores observaron pequeños cilindros de sedimento compactado dentro de los huecos dentales de los fósiles. Para confirmar su naturaleza, realizaron tomografías computarizadas (micro-CT), una técnica que permite observar el interior de los fósiles sin dañarlos. Las imágenes tridimensionales revelaron estructuras idénticas a las cámaras donde algunas abejas solitarias depositan un huevo y una reserva de polen. En algunos nidos, incluso se observaron antiguos granos de polen, proporcionando evidencia excepcional del comportamiento reproductivo de estos insectos.

EN PERSPECTIVA
Las abejas solitarias representan cerca del 90% de las más de 20,000 especies de abejas descritas en el mundo. A diferencia de las abejas melíferas, que viven en grandes colonias, las solitarias construyen y abastecen por sí mismas el nido donde crecerán sus descendientes. Muchas excavan galerías en el suelo, utilizan tallos huecos, madera o conchas vacías de caracoles, pero nunca se había documentado que utilizaran cavidades naturales dentro de huesos fosilizados para criar sus larvas.
Este hallazgo en la Cueva de Mono no solo ofrece una ventana al pasado, sino que también proporciona una perspectiva única sobre la adaptabilidad y el ingenio de las abejas solitarias en la construcción de sus nidos, un comportamiento que hasta ahora se desconocía.
Etiquetas: Ciencia, Hallazgos, Arqueología, República Dominicana, Abejas prehistóricas, Ciencia curiosa · Hallazgos y arqueología, Hidalgo
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