LO ESENCIAL
El peso mexicano inicia la jornada del 20 de abril con una ligera depreciación que lleva el tipo de cambio hacia la zona de 17,34 por dólar. El movimiento rompe la estabilidad observada al cierre de la semana pasada y refleja un mercado que vuelve a incorporar riesgo geopolítico en los precios, lo que favorece al dólar estadounidense y limita el avance de monedas emergentes.
La variación es moderada en términos porcentuales, pero el cambio de dirección es relevante porque responde a un giro en el entorno global ocurrido durante el fin de semana. El tipo de cambio venía operando bajo una narrativa de desescalada tras la reapertura del estrecho de Ormuz el viernes 17, lo que había impulsado una apreciación significativa del peso. Esa narrativa cambió abruptamente en menos de 48 horas.

El principal catalizador del movimiento cambiario ha sido el giro ocurrido en el estrecho de Ormuz. Tras haber sido reabierto completamente el 17 de abril como parte del alto al fuego, Irán decidió volver a restringir el tránsito marítimo menos de 24 horas después, argumentando que Estados Unidos no levantó su bloqueo naval sobre los puertos iraníes.
CONTEXTO
Este nuevo cierre se produce en un de alta tensión, luego de incidentes directos entre fuerzas estadounidenses e iraníes en la zona. La intercepción de un buque iraní por parte de Estados Unidos y la posterior respuesta con drones por parte de Teherán han deteriorado rápidamente el frágil equilibrio alcanzado días atrás, poniendo en duda la continuidad de las negociaciones.

El petróleo ha retomado su tendencia alcista, con el Brent acercándose nuevamente a niveles cercanos a los 95 dólares por barril tras haber superado los 97 durante la madrugada. Este ajuste refleja el retorno de la prima de riesgo asociada al suministro energético global y revierte parcialmente la fuerte caída observada el viernes tras la reapertura del estrecho.
EN PERSPECTIVA
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, vuelve a posicionarse como el principal foco de incertidumbre global, afectando directamente a divisas sensibles al apetito por riesgo como el peso mexicano. La reacción de la divisa nacional es consistente con ese cambio, con una pérdida parcial de terreno que responde más a factores externos que a debilidad interna estructural.

En el frente local, los datos publicados refuerzan la idea de una economía mexicana que avanza, pero sin dinamismo suficiente para contrarrestar shocks externos. El Indicador Oportuno de la Actividad Económica estima un crecimiento anual de 0,5% para marzo, sin cambios respecto al mes anterior,
Etiquetas: dólar, peso mexicano, tipo de cambio, economía mexicana, estrecho de Ormuz, petróleo, geopolítica, mercados
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