LO ESENCIAL
En el centro histórico de Pietrasanta, un departamento de 140 metros cuadrados abandonado durante años —incluso refugio de palomas— fue recuperado mediante una estética que celebra lo imperfecto. El proyecto, dirigido por el propio propietario y arquitecto Marco Coselli de Studio Coselli, parte del "efecto delabré": una elección estética que transforma lo desgastado en elemento de fascinación.
El concepto rechaza la renovación tradicional. En lugar de corregir superficies irregulares, capas de yeso o madera envejecida, el diseño las realiza como protagonistas. Se trata de un "ejercicio de sustracción consciente", según define el arquitecto, donde materiales sencillos y olvidados —tablas recuperadas, cal a la vista— construyen una belleza que se revela lentamente.

CONTEXTO
El punto de inflexión ocurrió durante la obra: el descubrimiento de pinturas murales ocultas bajo capas de yeso. A partir de entonces, el proyecto dejó de ser mera recuperación para convertirse en diálogo con el pasado del inmueble.

EN PERSPECTIVA
Entre los elementos destacados figuran el sofá Moss de Giuseppe Viganò para Arketipo, el librero Metrica de CTRLZAK Studio para Mogg, el Original Ptolomeo de Bruno Rainaldi para Opinion Ciatti y la lámpara Wireflow de Arik Levy para Vibia. El icónico exprimidor Juicy Salif de Philippe Starck para Alessi completa el conjunto.

La intervención adquiere relevancia en Pietrasanta, ciudad donde la memoria se estratifica entre arte, materia y arquitectura. El gesto de devolver dignidad a un espacio en ruinas, permitiendo que sus huellas habiten el presente, representa una postura contra la lógica de ocultar el tiempo en los interiores contemporáneos.
Etiquetas: diseño de interiores, arquitectura, restauración, Pietrasanta, estilo orgánico, efecto delabré, mobiliario de diseño, Lifestyle · Moda, belleza y lujo
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