LO ESENCIAL
Un fósil descubierto en las montañas de la Antártida está reconfigurando lo que se sabía sobre el origen de los vertebrados terrestres. Se trata de Koharalepis jarviki, un pez que habitó la Tierra hace más de 380 millones de años y que ahora ofrece pistas sobre el salto evolutivo que permitió a los animales abandonar el medio acuático.
El ejemplar fue encontrado en la formación Aztec Siltstone, un antiguo lecho de llanuras fluviales que hoy yace bajo hielo. Durante décadas, su estudio se limitó a observaciones externas. El interior del cráneo, fundamental para comprender su biología, permanecía fuera de alcance por las restricciones tecnológicas del momento.
La situación cambió con la aplicación de tomografía por sincrotrón y tomografía de neutrones. Estas técnicas permitieron examinar el fósil sin dañarlo, diferenciando materiales con precisión suficiente para reconstruir el cerebro, la mandíbula, el sistema branquial y segmentos de la columna vertebral.

Koharalepis pertenece a los tetrapodomorfos, grupo que engloba a los ancestros de todos los vertebrados con extremidades, incluidos los humanos. Su relevancia radica en ser el único miembro de su familia que conserva estructuras internas del cráneo en tres dimensiones, según el estudio publicado en Frontiers in Ecology and Evolution.
CONTEXTO
El análisis reveló un cráneo ancho y aplanado, con ojos pequeños ubicados lateralmente. Esta configuración anatómica sugiere adaptaciones que podrían vincularse con cambios en los patrones respiratorios, un paso previo a la conquista de la tierra firme.

La investigación fue liderada por científicos de la Universidad Flinders, con contribuciones de instituciones de Australia, Suecia y Estados Unidos. La colaboración internacional resultó esencial para procesar los datos obtenidos mediante los escaneos avanzados.
EN PERSPECTIVA
El hallazgo ilustra cómo el avance tecnológico redefine hallazgos arqueológicos previos. Un fósil que permaneció décadas en silencio ahora habla con detalle gracias a instrumentos que no existían cuando fue extraído del hielo antártico.

La Antártida devoniana era un mundo de ríos y lagos de agua dulce, habitado por peces de diversas formas y tamaños. El contraste con el paisaje actual subraya la profundidad del cambio climático y geológico ocurrido en el planeta.
Este descubrimiento añade una pieza clave al rompecabezas de la evolución. Conecta directamente la anatomía de peces prehistóricos con los mecanismos biológicos que posteriormente permitieron desarrollar pulmones y extremidades funcionales.
Etiquetas: ciencia, paleontología, evolución, Antártida, fósiles, vertebrados, Ciencia curiosa · Hallazgos y arqueología, Hidalgo
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