LO ESENCIAL
Por Gustavo Pérez Gutiérrez | Norte Digital | 7:30 am 26 junio, 2026 Desconfianza en el trabajo de las funerarias y de los servicios de cremación, un proceso legal contra un prófugo de la justicia, ningún cambio legislativo para impedir que la situación se repita y el pago de indemnizaciones a los deudos son algunas de las situaciones que persisten a un año del hallazgo de 386 cuerpos apilados en el crematorio Plenitud.
Durante meses, esos restos, que habían sido enviados para cremación, se fueron acumulando en el establecimiento, pero a la fecha no existe una explicación satisfactoria que permita saber qué fue lo que realmente ocurrió en este sitio ubicado en la colonia Granjas Polo Gamboa. ¿Dónde estuvieron las fallas que pudieron haber generado toda esta situación? Marcelo Ruiz Cantú, presidente de la Asociación de Funerarias de Ciudad Juárez, considera que, esencialmente, tuvieron que ver con el desconocimiento de lo que ocurría al interior del crematorio.
“Cuando nos preguntan por qué no nos dimos cuenta, yo siempre les pongo el ejemplo de cuando voy a un restaurante y quiero entrar a la cocina: ni siquiera te lo van a permitir. Son las dependencias que otorgan los permisos las que deben verificar que el crematorio cumpla y, en ese sentido, hubo una falta de vigilancia, un abuso de confianza con respecto al servicio que ofrecía este crematorio y una falta de seguimiento. Fue un sistema que se quebró casi en todos los términos de revisión que tuvimos que haber hecho”, declara. Asegura que durante estos 12 meses las empresas funerarias han sido objeto de desconfianza e incertidumbre respecto al trabajo que realizan.

Se entablaron demandas tanto de las familias hacia estos negocios como de estos contra el crematorio que ocultó los cuerpos. Hubo un constante ir y venir de asuntos legales durante todo este tiempo. Desde la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris), organismo encargado de la regulación de los crematorios, se asegura que, tras los hechos, “se mantiene una estrategia permanente de vigilancia, acompañamiento y fortalecimiento regulatorio al sector funerario en el estado de Chihuahua, con acciones enfocadas en la protección de la salud pública y el cumplimiento de la normativa sanitaria vigente”.
CONTEXTO
Durante 2025 se llevó a cabo un operativo estatal de revisión dirigido a cada funeraria y crematorio en funcionamiento para verificar condiciones sanitarias, documentación regulatoria, procesos de operación y cumplimiento de la legislación aplicable. Asimismo, Coespris indica que durante el primer semestre de 2026 se realizaron revisiones sanitarias a los 55 establecimientos ubicados en Ciudad Juárez y a 90 más en el resto del estado, con el objetivo de fortalecer el seguimiento y la vigilancia permanente del sector.

Cambios en la identificación de los cuerpos Carlos Ortiz Villegas, representante de la gubernatura en la Zona Norte, dio a conocer que actualmente las autoridades realizan una revisión de los protocolos para determinar si funcionarios estatales tuvieron algún tipo de intervención u omisión en este caso. “No es exclusivo del Estado; es un tema que se está revisando en los distintos niveles y, obviamente, queremos que no vuelva a suceder un asunto de esta naturaleza, tan lamentable y tan grave”, dice.
EN PERSPECTIVA
Asegura que esos protocolos se están elaborando ahora porque no existían cuando ocurrieron los hechos y se pretende solicitar al Congreso adecuaciones legislativas para evitar, en la medida de lo posible, que vuelva a registrarse una situación similar. Por su parte, Ruiz Cantú, propietario de Memorial Recinto Funerario y presidente de la asociación que agrupa a 22 de las 27 funerarias existentes en la ciudad, señala que hay ocho crematorios en Juárez y que el proceso de entrega e identificación de los cuerpos cambió desde el hallazgo del llamado “crematorio del horror”.

“Cuando una persona decide que un ser querido va a ser cremado, la funeraria es la responsable de darle seguimiento a ese cuerpo, llevarlo al crematorio e identificarlo correctamente. Por su parte, el crematorio debe verificar que las identificaciones coincidan, realizar el proceso de cremación y entregar las cenizas a la funeraria para que esta las haga llegar a los deudos”, resume. Tras darse a conocer la acumulación de cuerpos en Plenitud, muchos deudos denunciaron que, en lugar de cenizas humanas, recibieron tierra, piedras e incluso cenizas vegetales.
Sobre este punto, el presidente de las funerarias asegura que “las versiones al respecto no han sido perfectamente fundamentadas. Tenemos información de que dijeron que no eran cenizas humanas, pero yo no puedo asegurar eso. Lo que sí puedo decir es que no coincidían o no eran las cenizas de las personas que ellos estaban declarando”. Asimismo, sostiene que las funerarias no tienen la capacidad, el conocimiento ni las herramientas para determinar si las cenizas corresponden a una persona específica. Esa responsabilidad, afirma, recae en el crematorio. Antes de Plenitud, los cuerpos que se entregaban para cremación se identificaban únicamente con una pulsera hospitalaria.
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