LO ESENCIAL
En el marco del 60 aniversario de la Facultad de Economía de la Universidad Veracruzana, el Dr. Rafael Vela Martínez cuestionó la metodología oficial para medir la inflación en México. Según el académico, la narrativa de desaceleración inflacionaria resulta engañosa cuando se contrasta con la realidad de millones de familias.
Las cifras oficiales muestran una inflación general anual entre 4.4% y 4.8%, con la subyacente cercana a 4.0%. Sin embargo, el componente no subyacente —que incluye alimentos y energéticos— ha registrado picos de 6% a 8% anual. Dentro de este rubro, los alimentos agropecuarios acumulan incrementos superiores al 7%, con productos como huevo, carne, tortilla, frutas y verduras que en algunos casos han alcanzado alzas del 17%.

CONTEXTO
El problema, señala Vela Martínez, es político: la inflación subyacente se utiliza como referencia principal porque es más estable, pero esa estabilidad se construye eliminando precisamente los bienes que más pesan en el gasto de los hogares. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, los hogares en pobreza destinan entre 40% y 50% de su ingreso a alimentos, mientras que los de mayores ingresos gastan menos del 20%.

Esta distorsión metodológica tiene consecuencias regresivas: los incrementos en alimentos golpean desproporcionadamente a quienes menos tienen, pero son precisamente los que menos se comunican en los reportes oficiales.
EN PERSPECTIVA
Otra crítica central es la ausencia de enfoque regional en la Canasta Básica Alimentaria. Aunque se actualiza mensualmente, su metodología nacional no captura diferencias territoriales de precios, patrones culturales de consumo ni disponibilidad local de alimentos. Esto puede llevar a subestimar la pobreza en regiones donde el costo real de alimentarse es más alto.

El caso de Veracruz ilustra esta problemática. Más del 60% de su población presenta algún nivel de pobreza, el estado ha perdido capacidad productiva agrícola y aumentado su dependencia de alimentos provenientes de otras entidades. Investigaciones de académicos de la Universidad Veracruzana documentan que en las zonas metropolitanas de Orizaba y Xalapa, hasta el 70% de los productos agropecuarios consumidos provienen de fuera del estado, lo que genera una fuga constante de liquidez económica.
Etiquetas: inflación, pobreza, economía, alimentos, Veracruz, CONEVAL, INEGI, Nacional · Economía cotidiana
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