LO ESENCIAL
La trampa de la belleza: consumir para ser suficiente | Grupo Animal La trampa de la belleza: consumir para ser suficiente Joel Aguirre · 9 de junio de 2026 Por Ana Karen Galván Bueno* Hay algo particularmente interesante en las flores: tienen un proceso. Florecen, maduran, irradian vida y, poco a poco, cambian hasta marchitarse. Incluso muchas personas las secan para convertirlas en adornos y conservar, aunque sea por un tiempo, algo de esa belleza. Y, de alguna manera, esto se parece mucho a la relación que tenemos hoy con el concepto de belleza .
En especial las mujeres, hemos comprado la idea de que la belleza es un conjunto de cosas que debemos tener, más que una serie de cualidades o formas de ser. Debo admitir que eso me asusta: que se valore más la apariencia que recubre a las personas que aquello que aportan desde su individualidad. Las industrias de la belleza, la moda, el fitness y el wellness no solo venden productos; también crean o amplifican inseguridades para sostener el consumo. Y, por supuesto, como ellas mismas ofrecen las supuestas soluciones, se genera un ciclo del que es difícil escapar. El costo no es únicamente económico.
La carga psicológica y emocional de vivir con inseguridades, principalmente físicas, ya es compleja por sí misma, pero se vuelve aún más pesada en contextos donde esas diferencias pueden convertirse en motivo de burla, discriminación o aislamiento. Estas industrias han transformado procesos naturales como las arrugas, los cambios de peso asociados con distintas etapas de la vida, la celulitis, el vello corporal o el simple hecho de envejecer en defectos que supuestamente deben corregirse. Más que corregirse, diría que deben estandarizarse.
Nos han vendido la idea de que ajustarnos a determinados cánones es el camino para ser deseables, conseguir mejores oportunidades, pertenecer a ciertos grupos o alcanzar nuestras metas. En otras palabras, nos han hecho creer que la belleza es una condición necesaria para habitar el mundo con mayor comodidad. Y ahí surge una pregunta fundamental: ¿Qué es la belleza? ¿Qué significa para mí? ¿Para quién hago o dejo de hacer determinadas cosas? ¿Con qué objetivo? ¿El negocio de la belleza capitaliza las inseguridades?
CONTEXTO
Fortalecer nuestro pensamiento crítico no solo nos ayuda a movernos en distintos círculos sociales; también nos permite tomar decisiones más conscientes y comprender desde dónde actuamos. Esto resulta especialmente importante en un contexto donde muchas industrias capitalizan inseguridades que ya existen debido a factores sociales, culturales o económicos. Peor aún, en ocasiones crean nuevas carencias a través de mensajes tan seductores como engañosos: “Si de verdad te amas, harías esto”. Promover el cuidado de la salud es, sin duda, un mensaje valioso. Nos ayuda a prevenir enfermedades, desarrollar hábitos saludables y mejorar nuestra calidad de vida.

Sin embargo, también es un discurso fácil de tergiversar cuando se utiliza para convencernos de que siempre nos falta un procedimiento, un tratamiento o un producto para alcanzar el bienestar y ser parte de determinada comunidad. Y en el fondo opera una lógica más profunda: el cruce entre capitalismo y patriarcado para monetizar el cuerpo femenino. No es casualidad. Primero se produce una inseguridad estructural; después se convierte en un mercado y, finalmente, se presenta como una elección individual. No es que las mujeres consuman más productos de belleza por naturaleza; es que hemos sido educadas para creer que nuestro valor depende, en cierta medida, de hacerlo.
EN PERSPECTIVA
La realidad es que todas las personas hacemos lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos. No desde una postura conformista ni resignada, sino desde el reconocimiento de que muchos de estos estándares son inalcanzables. Con frecuencia son excluyentes, racializados y costosos. Además, refuerzan estereotipos de género y de clase que profundizan las desigualdades y, en los casos más graves, pueden contribuir al desarrollo de trastornos alimentarios , desnutrición, depresión e incluso conductas suicidas. Yo sigo recorriendo mi propio camino de amor propio , y no creo que alguna vez termine. Hay muchas etapas que aún quiero vivir y experimentar.
Pero hoy me resulta más útil aceptarme como soy y encontrar la belleza en espacios más amables y más humanos. ♦ —∞— *Ana Karen Galván Bueno es profesional en desarrollo de negocios y mercadotecnia, con experiencia en organizaciones civiles, iniciativas juveniles e instituciones públicas. Su trabajo se centra en vincular el análisis estratégico con la acción pública. Actualmente desarrolla proyectos relacionados con cultura, incidencia pública y fortalecimiento institucional. Es integrante de la red Aúna en el capítulo Jalisco.
Aúna México es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres, para alcanzar mayores resultados en bienestar, justicia y protección del medio ambiente.
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