LO ESENCIAL
La relación entre el maquillaje y los hombres ha atravesado siglos de prejuicios. Históricamente asociado a la máscara y la ocultación, este arte fue territorio vedado para el género masculino, cargado de silencios y códigos no escritos que reforzaban estereotipos rígidos.
La transformación llega en el presente. Hoy el maquillaje responde a una lógica de presencia y cuidado, no de disimulo. Los hombres empiezan a relacionarse con estos productos desde la naturalidad, buscando ajustar matices, corregir signos de fatiga o pulir el gesto sin alterar su identidad.
Nerina Frean, National Makeup Artist de Prada Beauty y especialista en maquillaje masculino, lidera esta guía práctica. Su propuesta elimina el miedo ancestral al cosmético y lo reubica como parte de una rutina cotidiana accesible.
Los datos revelan la brecha pendiente. Según el informe SkinData 2025 del Instituto Médico Ricart, solo una cuarta parte de los hombres en España utiliza productos específicos para el cuidado facial. La mayoría limita su rutina a dos cosméticos máximo.

CONTEXTO
La negligencia en protección solar resulta alarmante. El mismo estudio documenta que el 73% de los hombres solo aplica protector en verano, mientras que un 7% nunca lo usa. Estas cifras evidencian riesgos de
Tres cuartas partes de la población masculina carece de régimen de skincare básico. Ni siquiera implementan gel limpiador por higiene o crema hidratante para proteger el mayor órgano del cuerpo, independientemente de motivaciones estéticas.
Frean propone un cambio de paradigma: la piel como superficie expresiva en lugar de problema a resolver. Este enfoque redefine el cuidado personal masculino, donde el estereotipo se vuelve anécdota y el autocuidado, prioridad funcional.

EN PERSPECTIVA
La guía distingue entre maquillaje para hombre y para mujer, desmontando mitos persistentes en 2026. La diferencia radica no en la esencia sino en la aplicación: buscar resultados imperceptibles que mejoren sin transformar.
El paso a paso recomendado parte de productos esenciales en el neceser. La base es una rutina mínima viable: limpieza, hidratación y, cuando se requiera, correcciones puntuales que respeten la fisonomía individual.
El objetivo final es claro: no parecer maquillado, sino presentar una versión cuidada de uno mismo. En esta nueva era del grooming masculino, la atención al rostro deja de ser territorio de excepción para convertirse en práctica normalizada.
Etiquetas: maquillaje masculino, cuidado personal, belleza, grooming, estética, autocuidado, moda, Lifestyle · Moda, belleza y lujo
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