LO ESENCIAL
México se consolidó como el principal foco del fraude bancario digital en América Latina. Entre finales de 2024 y principios de 2026, los ataques de toma de control de cuentas crecieron hasta 324%, según datos de BioCatch. Este incremento coloca al sistema financiero mexicano en una posición de alta vulnerabilidad regional.
El fenómeno no es aislado. En 2025, los intentos de estafa aumentaron 155% en toda América Latina, impulsados por esquemas que combinan manipulación psicológica y tecnología. Aunque la región muestra crecimiento generalizado, el caso mexicano destaca por su magnitud.
Colombia reportó un alza de 188% en este tipo de ataques, cifra considerable pero muy por debajo del nivel mexicano. El fraude de toma de control, conocido como ATO, permite a delincuentes ingresar a cuentas bancarias para vaciar fondos o realizar transferencias no autorizadas.

Otros indicadores confirman la escalada de riesgo en México. Los ataques de ingeniería social crecieron alrededor de 150%. El fraude mediante acceso remoto aumentó 234%. Estos datos revelan una transformación estructural del crimen financiero digital.
CONTEXTO
A nivel regional, el panorama amplía la preocupación. Los ataques con malware subieron 225%, los fraudes desde dispositivos robados 344%, y el uso de herramientas de acceso remoto se multiplicó por cinco. El informe señala que el fraude dejó de ser un problema técnico aislado para convertirse en proceso organizado.
Los esquemas actuales siguen una ruta definida: engaño inicial mediante phishing o llamadas falsas, construcción de confianza haciéndose pasar por el banco, acceso al dispositivo con herramientas de control remoto, y finalmente la toma de la cuenta con transferencia de fondos. Las criptomonedas aparecen como mecanismo para recolectar y dispersar recursos ilícitos, muchas veces sin detección oportuna.

EN PERSPECTIVA
Un factor crítico es la limitada cooperación entre instituciones financieras. Mientras los delincuentes comparten información en tiempo real, los bancos enfrentan barreras regulatorias, comerciales y de datos que dificultan el intercambio de inteligencia.
Experimentos como el modelo de colaboración en Argentina, que permite evaluar el riesgo de cuentas receptoras en tiempo real, demuestran que la coordinación puede mejorar la detección y reducir pérdidas. México aún no implementa mecanismos similares a escala.
El desafío es doble: tecnológico y estructural. Con más usuarios, transacciones inmediatas y dependencia de canales móviles, el país se vuelve terreno fértil para fraudes sofisticados. Sin visión integral del riesgo, las medidas d
Etiquetas: fraude bancario, ciberseguridad, sistema financiero, América Latina, criptomonedas, ingeniería social, Nacional · Cripto + fraudes
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