LO ESENCIAL
Han transcurrido 45 días desde el inicio del megaderrame en el Golfo de México y las autoridades federales han modificado sustancialmente su versión sobre las causas del desastre. Lo que inició como la búsqueda de un buque responsable —inicialmente vinculado al sexenio de Enrique Peña Nieto— terminó en la atribución del daño a dos chapopoteras naturales.
La secuencia de eventos comenzó entre el 6 y 13 de febrero, cuando apareció una mancha de 50 kilómetros cuadrados sobre un ducto marítimo. Para el 14 del mismo mes, se reportó un buque "fantasma" no identificado que habría dejado una estela de contaminación de 53 kilómetros de largo.
CONTEXTO
La empresa estatal Pemex negó inicialmente la existencia de fugas. El 2 de marzo, la petrolera afirmó que "no se ha detectado fuga o derrame alguno". Diez días después, sin embargo, reconoció "evidencias de chapopote" al sur de Veracruz, aunque descartó que fueran atribuibles a sus operaciones.

La Gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, culpó en un primer momento a un "buque privado" contratado desde el sexenio anterior. Posteriormente, minimizó el incidente afirmando que se trataba de "unas gotitas". Esta postura contrastó con las acciones de limpieza desplegadas: el 16 de marzo se reportaron 91 toneladas de residuos con hidrocarburos recolectados, cifra que ascendió a 94.7 toneladas en costas para el día 19.
EN PERSPECTIVA
El 25 de marzo, el gobierno desplegó 2 mil 400 elementos en 223 kilómetros de playas, logrando retirar 430 toneladas de contaminantes. Al día siguiente, la petrolera culpó a un buque sin identificar más dos chapopoteras naturales. Para el 31 de marzo, la Presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que todo apuntaba a las chapopoteras.
La inconsistencia en las versiones oficiales —que pasaron de negar el derrame, a culpar un buque "autoriza
Etiquetas: megaderrame, Golfo de México, Pemex, contaminación ambiental, chapopote, Veracruz, Crisis ambiental, Nacional
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