LO ESENCIAL
Rodrigo Trevisan Okamoto, cofundador de la empresa brasileña Condor Instruments, recibió el pasado 1 de abril un correo de la NASA: sus pulseras Actigraph viajaban a bordo de Artemis II. El mensaje llegó después del despegue y certificó que los astronautas usaban el sensor para registrar calidad y duración del sueño durante la travesía lunar.
El dispositivo no es un reloj convencional. Integra diez sensores de luz que discriminan longitudes de onda; así identifica la exposición a la luz azul, la más agresiva contra la melatonina, y la luz cálida, menos perjudicial cuando no hay oscuridad total. Además detecta temperatura corporal y movimiento de brazos; la combinación permite separar vigilia de descanso aunque el cuerpo permanezca inmóvil.

CONTEXTO
La diferencia resulta crítica en el espacio. En la Luna una noche dura catorce días terrestres; en la Estación Espacial Internacional se suceden quince amaneceres y atardeceres cada veinticuatro horas. Los ciclos circadianos se desmontan y la microgravedad añade un factor de estrés aún no del todo explicado.

EN PERSPECTIVA
Por eso la NASA compró varias unidades en 2023, cuando comenzaba la fase de preparación de Artemis. Los investigadores querían anticipar datos antes del primer vuelo tripulado y reunieron a Okamoto en varias ocasiones, aunque nunca le confirmaron que el Actigraph volaría.

La pulsera ya se vende al público general, pero su uso en misiones abre la puerta a protocolos de iluminación artificial y horarios de sueño personalizados para astronautas. Si los resultados validan el método, la agencia espacial podría incorporar el sensor como equipo estándar en vuelos prolongados a la Luna y, más adelante, a Marte.
Etiquetas: NASA, Artemis II, Condor Instruments, Actigraph, sueño, astronautas, luz azul, melatonina
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