Lo esencial
El 8 de marzo convoca a las calles para denunciar violencias históricas contra las mujeres, pero esa lucha también se libra en bits y píxeles. En México, la Inteligencia Artificial dejó de ser una promesa de futuro para convertirse en herramienta que potencia agresiones sistemáticas.
La creación de deepfakes, es decir, imágenes y vídeos generados con IA que suplantan la identidad visual de una persona sin su consentimiento, no es un juego tecnológico. Es una nueva frontera de la violencia de género que explota la impunidad digital para vulnerar la dignidad de niñas y mujeres.
Según el Módulo sobre Ciberacoso 2024, el 22.2% de las mujeres usuarias de internet en México fueron víctimas de ciberacoso. Aunque la Ley Olimpia marcó un hito en la sanción de la violencia digital, la aparición de la IA generativa ha creado vacíos que los agresores aprovechan.

A pesar de no existir datos oficiales en México, se estima que a nivel internacional el 99% de las personas objetivo de deepfakes son mujeres. Un caso alarmante ocurrió a finales de 2025 y principios de 2026 con Grok, el chatbot de IA de la plataforma X.
Contexto
En apenas nueve días, esta herramienta generó y difundió más de 4.4 millones de imágenes, de las cuales se estima que al menos 1.8 millones eran contenidos sexualizados de mujeres y menores de edad. Los usuarios inundaron el chatbot con solicitudes para crear deepfakes.
Este evento revela la facilidad de acceso a estas tecnologías y la irresponsabilidad de las empresas que, en busca de niveles récord de interacción, integran herramientas de abuso a gran escala sin protocolos mínimos de
En perspectiva
La violencia digital potenciada por IA no es un fenómeno aislado, sino una constante de la violencia estructural. Las herramientas tecnológicas portan sesgos y valores de quienes las crean; a nivel mundial las mujeres representan sólo el 6% en su desarrollo.

Desde una perspectiva interseccional, el impacto no es igual para todas. Las mujeres jóvenes, periodistas, activistas y mujeres de la diversidad sexual enfrentan riesgos diferenciados. El daño no termina en la pantalla.
El sexismo algorítmico garantiza que este contenido se distribuya con una velocidad que las leyes actuales difícilmente pueden alcanzar, afectando la.
Etiquetas: violencia digital, inteligencia artificial, deepfakes, ciberacoso, Ley Olimpia, derechos de las mujeres, tecnología, Tecnología e IA
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