LO ESENCIAL
La alta montaña de los Pirineos catalanes guardaba un secreto que obliga a revisar lo que se sabía sobre la prehistoria europea. A 2.235 metros de altitud, en la Cova 338 de Vall de Núria, un equipo de investigadores ha documentado la primera evidencia de presencia humana sostenida en estas cumbres, lejos de ser meros refugios temporales.
El hallazgo, publicado en Frontiers in Environmental Archaeology, revela un campamento minero donde ancestros prehistóricos extraían minerales y desarrollaban actividades metalúrgicas. La datación por carbono-14 confirma la antigüedad del asentamiento, que contaba con múltiples estructuras de combustión para cocinar, calentarse y procesar materiales.
El elemento más significativo son los fragmentos de roca verde identificados como malaquita, mineral rico en cobre. Su presencia indica que los ocupantes no solo buscaban cobijo, sino que realizaban prospección minera sistemática para obtener el metal necesario en la fabricación de herramientas y adornos.
CONTEXTO
Este descubrimiento contradice la narrativa arqueológica tradicional, que consideraba las zonas por encima de los 2.000 metros como espacios marginales e inhóspitos durante la prehistoria. Se asumía que la innovación tecnológica se concentraba en valles bajos y llanuras con condiciones climáticas favorables.

La Cova 338 demuestra capacidades hasta ahora subestimadas: conocimiento geológico especializado, planificación logística para campamentos estables y dominio del fuego en temperaturas extremas. Los habitantes de este asentamiento no eran excursionistas ocasionales, sino operadores mineros organizados.
EN PERSPECTIVA
Entre los restos arqueológicos surge un hallazgo que añade complejidad humana al yacimiento: los restos de un niño. Las causas de su presencia y muerte permanecen sin determinar, pero evidencian que las expediciones a gran altitud involucraban grupos familiares amplios, no solo adultos especializados.
La investigación obliga a reescribir la historia de la ocupación humana en los Pirineos y los Alpes. Lo que se consideraba límite natural de supervivencia resultó ser un entorno de explotación económica activa, donde comunidades prehistóricas invirtieron recursos y generaciones de conocimiento acumulado.
Etiquetas: arqueología, prehistoria, Pirineos, Cataluña, minería, hallazgo científico, patrimonio, Ciencia curiosa · Hallazgos y arqueología
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