LO ESENCIAL
En el marco del ecoturismo, se ha detectado una sorprendente diversidad biológica en el volcán Iztaccíhuatl. La Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México informó que investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) han descubierto 12 nuevas especies de tardígrados, microorganismos también conocidos como 'osos de agua'.
Durante dos años, los científicos realizaron expediciones mensuales en la ladera suroeste del volcán, a altitudes que oscilan entre 2,700 y 4,500 metros, con el objetivo de monitorear las colonias de estos organismos. La investigación se enmarca en el estudio del Eje Neovolcánico, por lo que se prevé que se realicen estudios en otras cumbres como el Volcán de Colima, el Pico de Orizaba y el Nevado de Toluca.
CONTEXTO
Los tardígrados son microscópicos organismos que miden entre 0.05 y 1 milímetro y han existido en la Tierra desde hace millones de años, aunque su descubrimiento fue en el siglo XVIII, alrededor de 1777. Se denominan así por su desplazamiento lento, como proviene del latín 'tardus' (lento) y 'gradus' (paso). Existen dos variedades principales: los 'osos de agua' que viven en ambientes acuáticos y los 'cerditos de musgo' que habitan en líquenes.

Uno de los aspectos más destacados de estos organismos es su capacidad de resistencia. Se pueden deshidratar casi por completo durante épocas de sequía y, una vez que llueve, vuelven a la normalidad. Contienen una proteína llamada Dsup que les permite mantener la estabilidad de sus estructuras celulares y proteger su ADN. Esta característica ha hecho de los tardígrados objeto de estudio en varias disciplinas científicas.
EN PERSPECTIVA
El registro mundial de especies de tardígrados asciende a aproximadamente 1,300, de las cuales 56 se encuentran en México. La nueva especie Minibiotus citlalium, descubierta en musgos de cortezas de árbol, recibe su nombre del náhuatl 'Citlali', que significa 'estrella', en alusión a los poros en forma de estrella que presenta en su cuerpo.
Además de su presencia en volcanes y zonas polares, los tardígrados han sido llevados al espacio en misiones por astronautas, demostrando su resistencia a la radiación y el vacío. Esta investigación en el volcán Iztaccíhuatl contribuye a la comprensión de la biodiversidad y la resistencia de estos microorganismos en entornos extremos.
Etiquetas: Ciencia, Biodiversidad, Ecoturismo, Tardígrados, Volcán Iztaccíhuatl, Ciencia curiosa · Hallazgos y arqueología, Hidalgo
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