LO ESENCIAL
Nos gusta creer que elegimos qué ver, comprar o sentir. Pero al abrir una app o buscar en Google no accedemos a todo lo disponible: un filtro invisible ya descartó lo que no recibirá clics. Elegimos, sí, pero dentro de un menú pre-armado. Ese poder es sutil: no ordena, solo reduce el campo de lo posible, como señalaba Michel Foucault.
Lo que no aparece en pantalla deja de existir para nosotros. La repetición engaña. Cuando un tema circula sin pausa en titulares, videos y memes, ocupa más espacio en la mente y parece urgente. No es deliberado, resultado de algoritmos que simplifican la complejidad, según Niklas Luhmann. Formamos opiniones en plataformas donde ciertas ideas ya van ganando.
CONTEXTO
Leer lo mismo muchas veces genera la sensación de que “todo el mundo piensa así”. Antonio Gramsci llamaba hegemonía a ese proceso: las ideas dominantes parecen las únicas razonables. Internet también guía emociones. Contenidos que generan indignación o miedo se amplifican porque retienen más tiempo la atención.

EN PERSPECTIVA
Terminamos indignándonos cuando “corresponde”, sin advertir la guía emocional implícita que describe Arlie Russell Hochschild. Los deseos de consumo siguen la misma lógica. Las recomendaciones parecen leer nuestra mente, pero también la modelan: ver varios productos similares moldea el gusto hasta que el clic se siente propio.
Pierre Bourdieu advertía que la libertad nunca actúa en el vacío. Hoy esas estructuras que orientan nuestras decisiones son, en buena parte, código. No quitan la capacidad de elegir; solo configuran el escenario donde creemos elegir libremente.
Etiquetas: internet, algoritmos, redes sociales, libertad, filosofía digital, Virales, Viral · Memes, internet y tendencias, Hidalgo
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo