LO ESENCIAL
El suministro de combustibles en México atraviesa un momento crítico por la convergencia de limitaciones operativas, incremento en costos internacionales y presión sobre la infraestructura logística. La empresa estatal ha comenzado a registrar dificultades para garantizar el abastecimiento continuo de diésel y gasolinas en diversas regiones del país.
Uno de los focos principales se ubica en la terminal de Mazatlán, donde la disponibilidad de diésel se encuentra limitada, obligando a redirigir la demanda hacia otras instalaciones. Esta medida, si bien mantiene el flujo de suministro, incrementa significativamente los costos de transporte para distribuidores y empresas del sector.

La problemática se extiende a terminales estratégicas como León en Guanajuato, El Castillo en Jalisco y Reynosa en Tamaulipas, puntos clave para la distribución regional. En estados como Querétaro comienzan a observarse indicios de escasez, con implicaciones directas para sectores industriales y de transporte.
CONTEXTO
Los datos operativos reflejan un deterioro relevante. Durante marzo se contabilizaron al menos 25 interrupciones en terminales, mientras que en abril la cifra asciende a 34, lo que representa un aumento aproximado del 36% en la frecuencia de fallas. Este escenario ha obligado a implementar soluciones logísticas emergentes, como la redistribución de combustibles entre regiones para cubrir déficits puntuales.

En cuanto a la capacidad de almacenamiento, la regulación establece un mínimo de cinco días de inventario; sin embargo, reportes del sector indican que en varias zonas este nivel no se cumple. En Reynosa, los inventarios han llegado a cero, mientras que en el Valle de México apenas alcanzan tres días, lo que incrementa la vulnerabilidad ante interrupciones.
Entre las causas principales se encuentra el incremento en los precios internacionales de combustibles. La gasolina importada ha registrado un aumento de 58.6%, mientras que el diésel ha subido 32% entre finales de febrero y mediados de abril. Las tarifas de transporte marítimo pasaron de 225 mil a 415 mil dólares, un aumento superior al 80% por la limitada disponibilidad de embarcaciones.

EN PERSPECTIVA
La producción nacional enfrenta limitaciones adicionales. La caída en la extracción de crudo y fallas operativas en refinerías reducen la capacidad de procesamiento interno, obligando a incrementar las importaciones en un de precios elevados. Este escenario se complica por los controles en los precios al consumidor, que restringen la capacidad de ajuste del mercado.
Empresas privadas como Valero y Repsol han optado por reduci
Etiquetas: combustibles, diésel, Pemex, logística, economía, energía, inflación, transporte
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