LO ESENCIAL
Video Cultura Bajo la batuta de su director titular Sylvain Gasançon Concierto del 90 aniversario de OFUNAM hace vibrar Bellas Artes La Sinfonía número. 5 de Gustav Mahler era la única pieza del programa; pero sorpresivamente interpretó también el Huapango , de José Pablo Moncayo Roberto Frías / CulturaUNAM    Jun 22, 2026 Compartir Q ue nuestro país atraviesa su tercer Mundial como sede, es evidente en las calles. En el Centro Histórico de Ciudad de México, el tránsito la tarde del 20 de junio es intenso.
La Alameda se ha convertido en un nutrido mercado al aire libre, en un tianguis, como nos gusta a los mexicanos convertir a cualquier espacio en el que podemos regodearnos en el paseo, las compras y la convivencia. Un mar de camisetas de la Selección Mexicana, el uniforme de los mexicanos de este mes, se cruza con las playeras de otras selecciones y países. Pero al franquear las puertas del Palacio, ese maremágnum se va quedando atrás, para dar paso a uno de los eventos que por ocurrir fuera de la agenda del Mundial no es menos importante: el concierto del 90 aniversario de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) en Bellas Artes.
Adiós vuvuzelas (trompetas) y vengan los cornos, los oboes o los clarinetes, que serán de gran importancia en lo que vamos a escuchar. En 1936, cuando la OFUNAM llevó a cabo uno de sus primeros conciertos en este mismo Palacio, con toda seguridad el código de vestimenta imponía trajes formales o incluso de etiqueta; hoy, por suerte, cada quien puede asistir a estos eventos como quiera. Fotos: INBAL/GPBA/Bernardo Arcos Mijailidis.

El vestíbulo del Palacio, cuya glamorosa y exótica elegancia se debe a lo mucho que tardó su construcción (se comenzó estilo Art nouveau y se terminó Art déco ), ya anuncia lo que comprobaremos en el interior del recinto: hay un lleno total para escuchar a esta orquesta, quizás una de las de mayor tradición y más sólida trayectoria de todo México.
CONTEXTO
El concierto, organizado por la UNAM mediante su Dirección de Música, la Secretaría de Cultura de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), reunió a docentes, estudiantes, funcionarias y funcionarios, audiencia general, así como a algunas de sus máximas autoridades, como la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, y el rector de esta casa de estudios, Leonardo Lomelí Vanegas.

El mítico escenario luce unos paneles que parecen de madera y replican en cierto sentido aquéllos de la Sala Nezahualcóyotl, casa habitual de la Orquesta; incluso se ha agregado un techo de madera que cierra la propuesta escénica, sembrado de luces que nos dejan ver con claridad a las y los intérpretes: ellas de largo y negro, ellos de frac. El barullo de las afinaciones constituye un sonido apabullante que se desborda del escenario, rebasando una elegante estela de flores que se ha dispuesto en el filo del proscenio y que completa la sencilla decoración. Estamos por escuchar la Sinfonía número. 5 de Gustav Mahler como única pieza del programa. Y no es para menos.
Se trata de una de las más complejas y ricas obras del repertorio sinfónico, pero no sólo su complejidad la vuelve adecuada para escuchar en vivo todo el potencial de la OFUNAM, también consta de variedad, pues en cinco movimientos va de fúnebres comienzos a sublimes y olímpicos finales, pasando por texturas oníricas y recuerdos rurales y populares. Vista así, es un plato fuerte que se antoja adecuado para ser el único de esta velada. Foto: Víctor Hugo Sánchez.
EN PERSPECTIVA
Dicho y hecho, Sylvain Gasançon aparece en escena, el director titular que ama el trabajo en colaboración y la amistad entre músicos, y nos lleva con su ya conocido estilo energético y expresivo, sin batuta, por todo el viaje mahleriano hasta dejarnos sin aliento. Entre rondas de aplausos y bravos, desaforados algunos, tal vez de mayores decibeles que la música, retumba en sus centros el Palacio de Bellas Artes. Dirige unas palabras de agradecimiento que suenan muy adecuadas, a las instituciones participantes, a los músicos, pero, sobre todo, a quienes detrás de bambalinas constituyen el corazón de 90 años, pero eterna juventud, de la Orquesta.

Luego nos regala con un encore sorpresa, el Huapango , de José Pablo Moncayo, pieza emblemática del repertorio moderno mexicano, que fuera estrenada también en este Palacio en 1941, bajo la batuta de otro gran emblema: Carlos Chávez, y que es representativa de un México vibrante posrevolucionario, el mismo en el que nació la OFUNAM. El círculo del tiempo se cierra y el público lo recibe aplaudiendo a rabiar de nuevo.
Fue una noche tan cargada de emociones producidas por una interpretación formidable de alguna de la mejor música del siglo XX que, cuando salimos del Palacio, aún suenan los compases del famoso Adagietto de la sinfonía de Mahler en la mente, las camiseta verdes y el tianguis no nos dicen mucho y parecen mudos, como una película a la que le han quitado el sonido. Fotos: INBAL/GPBA/Bernardo Arcos Mijailidis.
Etiquetas: OFUNAM, Bellas Artes, Concierto, Aniversario, Música, UNAM, Conciertos y Festivales
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